La nueva Comisión Nacional Antimonopolio de México decidió comenzar su vida pública mirando hacia una de las arterias más sensibles de la economía, como es el transporte ferroviario de carga, con el interés de revisar la operación de un sector que representa una de las áreas más eficientes y estratégicas de la economía y, de hecho, con fuertes autorregulaciones.
La Comisión Nacional Antimonopolio informó que su Autoridad Investigadora concluyó una etapa preliminar de un procedimiento para evaluar posibles barreras a la competencia en diversos mercados del transporte público ferroviario de carga, reconociendo la relevancia de una industria que mueve grandes volúmenes de mercancías, reduce costos logísticos y sostiene las cadenas de suministro del país.
Desde la liberalización y concesionamiento de los ferrocarriles hace 30 años, el transporte ferroviario se transformó en un componente indispensable para la producción y el comercio.
Al día de hoy, por esta vía se trasladan alimentos, combustibles, materiales de construcción, vehículos y bienes de consumo a largas distancias, con una eficiencia difícil de replicar por otros modos de transporte y con efectos directos en la contención de precios finales.
En un comunicado difundido el jueves 5 de febrero, la Comisión señaló que “a partir de la publicación del dictamen preliminar, los agentes económicos interesados podrán presentar argumentos, pruebas y manifestaciones”, lo que abre una etapa de análisis técnico en la que el Pleno de comisionados revisará la totalidad de la evidencia antes de emitir una resolución final.
Un mercado consolidado
El sector ferroviario mexicano no parte de cero en materia de escrutinio, porque la extinta Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) llevó a cabo investigaciones similares en años anteriores, que concluyeron sin impactos regulatorios mayores, reflejo de un mercado que ha demostrado operar bajo dinámicas competitivas y con altos niveles de inversión privada.
Hoy, el mapa ferroviario está operado a escala internacional por compañías como Ferromex, integrada con Ferrosur, y la ferroviaria estadounidense CPKC, que maneja el ferrocarril del Noreste, además de varias líneas cortas y el Tren Interoceánico, de propiedad estatal.
Este entramado ha permitido una integración logística profunda entre México, Estados Unidos y Canadá.
El transporte ferroviario se ha convertido así en un aliado fundamental de la industria manufacturera, del sector energético y del comercio exterior, ofreciendo certidumbre a las cadenas de suministro y capacidad para movilizar la producción a gran escala con menores costos ambientales y financieros.
Expectativa regulatoria
Por ahora, la Autoridad Investigadora no ha dado a conocer conclusiones ni identificado prácticas específicas, pero el sector observa el proceso como una oportunidad para reafirmar su papel competitivo dentro de la economía mexicana.
La Comisión se pronunciará una vez que concluyan todas las fases del proceso y se emita la decisión final del Pleno.



