En la carrera por el liderazgo de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), Augusto Ramos Melo optó por salir del escritorio, recorrer el país y llamar a crear una organización fuerte y competitiva.
En Hidalgo, uno de los nodos logísticos más relevantes del centro de México, el candidato puso sobre la mesa una idea clara y fue enfático: la agenda del sector ya no admite diagnósticos superficiales.
El encuentro, realizado en el Consejo Coordinador Empresarial de Hidalgo (CCE), reunió a transportistas grandes, pequeños y medianos, que operan diariamente en carreteras marcadas por la violencia, la burocracia y una flota que envejece más rápido que las soluciones oficiales.
Para Ramos Melo, la ubicación de la entidad no es un dato menor, porque “Hidalgo tiene una posición privilegiada, no solo por su conexión con el Arco Norte y su cercanía al Valle de México.
Por aquí circulan diariamente miles de unidades que conectan con puertos, centros de producción y la frontera norte”, afirmó, subrayando la presión logística del centro del país que eso representa.
Recordó que el autotransporte mueve la mayor parte de las mercancías que se consumen en México y que el sector agrupa a cerca de 250 mil empresas, una dimensión que, dijo, obliga a una CANACAR con músculo técnico y capacidad política real.
Seguridad como eje
La inseguridad dominó la conversación y, al respecto, Ramos Melo advirtió que, aun cuando hay periodos de menor incidencia, los robos al autotransporte son hoy más violentos y letales para los operadores.
Detalló que 10 estados concentran alrededor del 96% de los robos y que Veracruz, Estado de México y Puebla representan cerca de la mitad de los casos a nivel nacional.
“El problema no se resuelve solo denunciando; tenemos que judicializar las carpetas de investigación”, sostuvo, al señalar que la impunidad sigue alimentando el delito.
Entre las propuestas destacó una mayor coordinación con autoridades federales, estatales y municipales, así como el fortalecimiento del vínculo con los C5, los centros de monitoreo de la policía.
Tecnología y prevención
Ramos Melo puso énfasis en el Centro de Alertamiento Inmediato (CAI) de la CANACAR, que opera desde hace casi 10 años y ha probado su efectividad.
Según datos del organismo, cuando el reporte de robo se hace en los primeros 30 minutos, la probabilidad de recuperación puede alcanzar cerca del 90%.
“El sector no puede seguir siendo únicamente reactivo; hay que prevenir y usar la tecnología disponible”, afirmó ante los asistentes, llegados de varias regiones de Hidalgo, incluido Tulancingo y Ahuazotepec, conocido por su gran feria regional del autotransporte.
También planteó atacar las redes de bodegas y comercialización ilegal de mercancía robada, un eslabón clave del problema que se encuentra en municipios muy identificados.
Burocracia operativa
Otro frente es la relación con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), donde persisten retrasos en licencias, placas y exámenes médicos.
“La Cámara tiene que ser un puente efectivo entre el transportista y la autoridad”, explicó, descartando una estrategia de confrontación.
En renovación vehicular, el diagnóstico es contundente: la flota mexicana tiene entre 19 y 20 años de antigüedad, frente a los cinco años promedio de Canadá.
Hacia la elección
Ramos Melo recordó que el país opera más de 700 mil vehículos de carga, 500 mil remolques y 1.4 millones de placas federales, un universo que requiere estímulos fiscales y políticas específicas.
Acompañado por Rómulo Mejía y por Noé Paredes, delegado de la CANACAR en Hidalgo, llamó a la unidad rumbo a la elección del 13 de febrero, la primera en más de dos décadas.
“No todo se va a resolver el primer día, pero sí se puede sembrar una semilla para cambios permanentes”, concluyó.
Por Daniel Zurita / Síguenos en Facebook, X y LinkedIn



