Con efectos a partir del 1 de febrero de 2026, el organismo paraestatal Caminos y Puentes Federales de Ingresos y Servicios Conexos (CAPUFE) ajustó su estructura directiva y colocó a Carlos Arceo Castañeda al frente de esa entidad que opera la red de autopistas de cuota más grande del país.
El relevo ocurre mientras la infraestructura carretera federal arrastra un rezago en conservación tras siete años consecutivos de los niveles más bajos de asignación presupuestal para mantenimiento.
El cambio fue anunciado por el secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), Jesús Esteva Medina, quien agradeció la gestión del director saliente, Rubén Arturo Hernández Bermúdez, y confirmó también el nombramiento de Ángel Calderón como nuevo director de Administración y Finanzas.
La reorganización de funcionarios redefinirá la conducción del organismo, que tiene un peso operativo propio y un alto peso financiero dentro del sector público.
CAPUFE tiene bajo su responsabilidad cerca de 3,800 kilómetros de carreteras y puentes de cuota, así como plazas de cobro que concentran tráficos relevantes para la movilidad nacional y la recaudación federal, conectando corredores logísticos, zonas metropolitanas y rutas estratégicas para el autotransporte.
Carlos Arceo Castañeda es ingeniero civil y desarrolló su carrera dentro de la propia SICT; además, antes de asumir la dirección de CAPUFE, se desempeñó como director general de Carreteras, cargo desde el cual coordinó programas de conservación, modernización y ampliación de la red federal carretera, pese a los bajos presupuestos.
Rezago acumulado visible
La nueva administración recibe una red con presiones crecientes en al menos 40% de su extensión, como lo han documentado dirigentes de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR).
De hecho, el desgaste de tramos con alta carga vehicular, los límites en los esquemas de mantenimiento y las exigencias de seguridad vial colocan a CAPUFE en el centro de la agenda de infraestructura.
Entre los retos inmediatos se encuentran la mejora de los programas de conservación en corredores fundamentales para la conectividad de la carga, la revisión de los procesos de licitación para obras de mantenimiento y la modernización de los sistemas de cobro, con énfasis en la expansión y eficiencia del telepeaje.
La atención a los usuarios también forma parte de la operación cotidiana, en servicios de auxilio vial, asistencia médica y esquemas de seguros que inciden directamente en la continuidad del tránsito y en la gestión de miles de incidentes en las carreteras.
El nombramiento de Calderón en Administración y Finanzas, además, reforzará el enfoque sobre la gestión de recursos en un organismo considerado una de las principales entidades recaudadoras del gobierno federal, pero también con procesos históricamente controvertidos.
Inversión en marcha
El relevo directivo coincide con la puesta en operación del Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030, un programa del gobierno que prevé una inversión total de 5.6 billones de pesos en obras públicas y proyectos de carácter mixto.
El rubro carretero concentrará cerca de 14% de esos recursos.
De acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el objetivo del plan es “fortalecer la conectividad regional, reducir costos logísticos y elevar los estándares de seguridad y conservación de los caminos”.
Para 2026, la inversión en infraestructura representará alrededor de 2.5% del PIB.
En este contexto, la gestión de CAPUFE será determinante para asegurar que los ingresos derivados de los peajes se canalicen de manera eficiente al mantenimiento, rehabilitación y mejoramiento de la red existente.
La creación del Consejo de Planeación Estratégica de la Inversión podría añadir un esquema de seguimiento físico y financiero que incrementaría la exigencia sobre resultados, en un escenario donde el rezago acumulado y la nueva inversión pública convergerían en una misma red carretera.
Por Daniel Zurita / Síguenos en Facebook, X y LinkedIn



