Royal Caribbean choca con Profepa por Perfect Day en Mahahual

La clausura temporal impuesta por la autoridad ambiental federal al desarrollo Perfect Day México abrió un frente inesperado para Royal Caribbean Group en Mahahual, un proyecto insignia con el que la naviera busca redefinir su presencia en el Caribe mexicano, pero que hoy navega entre litigios, permisos pendientes y versiones encontradas.

De hecho, la naviera anunció que solicitará la protección de la justicia federal en contra de los actos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), luego de que esta dependencia colocara los sellos de clausura por obras sin la Autorización de Impacto Ambiental.

La dependencia del gobierno alegó también la afectación de 17,115 metros cuadrados de selva y manglar en el municipio de Othón P. Blanco, Quintana Roo.

El caso se convirtió rápidamente en un símbolo de la tensión entre la industria turística y la regulación ambiental, ya que esta sería la 2ª inversión detenida por el gobierno, tras la prohibición de un nuevo muelle para megacruceros en Cozumel, también en Quintana Roo.

La compañía de cruceros respondió con una narrativa distinta en voz de Ari Adler Brotman, CEO de Royal Caribbean Group, quien ofreció una declaración a varios periodistas mexicanos a través de una conferencia digital.

Ahí aseguró que la clausura no corresponde al proyecto Perfect Day México, sino a la remoción de escombros de un antiguo parque acuático abandonado dentro de la reserva territorial adquirida por la empresa.

“Toda la situación corresponde a otro polígono en particular y no tiene relación con el proyecto, que en este momento ni siquiera existe”, dijo, contradiciendo el comunicado de la Profepa.

El directivo subrayó que Perfect Day México aún no cuenta con autorizaciones federales y, por tanto, no ha iniciado formalmente su construcción.

Según su versión, los trabajos observados por la autoridad corresponden a tareas de demolición y limpieza de estructuras deterioradas que representaban riesgos ambientales y de seguridad para la comunidad.

Regulación en juego

Para la Profepa, la interpretación es distinta y, de hecho, su titular, Mariana Boy Tamborrell, fue tajante al recordar que “la autorización de impacto ambiental de la autoridad federal es un requerimiento indispensable para cualquier obra que tenga afectaciones en los ecosistemas”.

Los inspectores documentaron varios rellenos, compactación, demolición y manejo de escombros en medio de la vegetación costera con presencia de manglar.

La funcionaria adelantó que la vigilancia continuará en proyectos costeros para “asegurar que cumplan con la normativa ambiental y evitar daños”, en una región donde el desarrollo turístico ha presionado de forma creciente los ecosistemas sensibles.

Desde la empresa, Ari Adler Brotman, también presidente de Royal Caribbean Group México, insistió en que el caso está siendo evaluado bajo estándares internos que, asegura, “son incluso superiores a los que se exigen en cualquier localidad”.

Añadió que la compañía confía “plenamente en las autoridades ambientales de México y del estado, así como en el sistema legal mexicano”.

La empresa expresó que la decisión de la Profepa afecta solo a uno de los tres sitios que han sido aprobados para realizar trabajos de remoción y demolición de estructuras existentes.

Reiteró que no se han iniciado actividades relacionadas con la construcción de Perfect Day México, proyecto que actualmente se encuentra en proceso de revisión ambiental por parte de las autoridades federales.

Calendario apremiante

“Estamos haciendo todo lo necesario para resolver este obstáculo legal reciente y confiamos en que, a través del sistema legal mexicano, obtendremos la suspensión necesaria”, afirmó Adler Brotman, al reconocer que la situación reduce el margen de flexibilidad típico en proyectos de esta magnitud.

Perfect Day México contempla una inversión sobre casi 80,000 m² (8 hectáreas), con cinco toboganes de más de 50 metros de altura —los más altos de América del Norte—, un río artificial anunciado como el más largo del mundo, un faro-bar en forma de sombrero de 60 metros y globos aerostáticos.

El complejo, ubicado junto al muelle de cruceros de Mahahual, prevé recibir hasta 21,000 turistas diarios y emplear a 2,500 colaboradores.

Jay Schneider, director de Innovación de Productos de Royal Caribbean Group, quien participó en una videollamada con algunos periodistas de México, dijo que “el plan B es seguir con Perfect Day y nuestro plan C también es seguir con Perfect Day”.

Más allá del desenlace legal inmediato, el caso plantea una pregunta mayor sobre si el Caribe mexicano puede seguir apostando por megaproyectos turísticos sin que la regulación ambiental se convierta en un campo de batalla recurrente entre autoridades, comunidades e inversionistas.

 

Por Edna Herrera / Síguenos en Facebook, X y LinkedIn

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