La transformación del comercio marítimo mundial también ha redefinido el papel del agente naviero en México. Lo que durante décadas fue una actividad centrada en la representación de líneas navieras y la coordinación del arribo de buques, hoy demanda conocimientos especializados en regulación, digitalización, sostenibilidad, ciberseguridad y gestión de operaciones.
En ese escenario, la Asociación Mexicana de Agentes Navieros (AMANAC) celebra hoy, 6 de agosto, su 39 aniversario, en un momento en que la competitividad portuaria depende cada vez más de la eficiencia con que interactúan los distintos actores del sistema marítimo.
Desde su creación, en 1987, AMANAC ha acompañado la modernización del sector, la apertura comercial, la incorporación de nuevas tecnologías, la reforma portuaria de la década de los noventa y la transición desde un modelo caracterizado por viejas prácticas administrativas burocráticas y un fuerte control sindical de los servicios hacia los tiempos de la competencia y el libre mercado.
Con ello, la evolución de la organización ha corrido a la par de una actividad indispensable para el comercio exterior.
También ha sido testigo de las historias de familias, emprendedores y agentes navieros que comenzaron en muchos puertos con poco más que una mesa, papel y lápiz, como arranque de una oficina improvisada.
Al día de hoy, la mayor parte de las navieras globales tienen presencia en México, principalmente en las principales ciudades y en los puertos comerciales; se trata del 95% de las compañías que prestan servicios de línea desde y hacia el país.
En este entorno, donde más del 80% del comercio internacional corresponde al transporte marítimo, únicamente en 2025 se registró un movimiento portuario de 248.6 millones de toneladas de carga transportadas por las navieras y 9.5 millones de contenedores de 20 pies (TEU), reflejo de la creciente integración de México a las cadenas mundiales de suministro.
39 años de evolución
La actividad del agente naviero tiene antecedentes desde finales del siglo XIX, pero en las últimas décadas evolucionó hacia una profesión altamente especializada, responsable de coordinar la interacción entre navieras, terminales portuarias, autoridades y prestadores de servicios.
Hoy, además, muchos agentes navieros se han convertido en integradores de servicios vinculados al comercio marítimo, mientras que la profesionalización del sector es ya una realidad.
Su importancia quedó de manifiesto durante la pandemia, cuando contribuyó a mantener la continuidad del comercio marítimo y el abastecimiento de mercancías esenciales.
En reconocimiento a esa labor, desde 2022 el 6 de agosto se conmemora el Día del Agente Naviero, una iniciativa promovida por AMANAC.
La organización se ha distinguido por impulsar la profesionalización de la actividad, el desarrollo de capacidades digitales, la sistematización de procesos y la capacitación continua, factores que han fortalecido el reconocimiento de la agencia naviera como un eslabón estratégico del comercio marítimo.
Retos del sector
La siguiente etapa estará marcada por la automatización de procesos, la digitalización documental, la ciberseguridad, las exigencias ambientales del transporte marítimo y los nuevos desafíos regulatorios.
En ese escenario, la formación de nuevos especialistas y la actualización permanente del sector serán determinantes para que el sistema marítimo-portuario mexicano mantenga su competitividad frente a un comercio internacional cada vez más dinámico.
Por Gabriel Rodríguez / Síguenos en Facebook, X y LinkedIn



