Manzanillo busca triplicar su capacidad para convertirse en un megapuerto y detonar la creación de hasta 150,000 empleos con una expansión de más de 1,800 hectáreas, en una apuesta para capturar la ola de nearshoring y reforzar la posición de México en el comercio transpacífico.
Dichas proyecciones fueron expresadas por el vicealmirante José Ignacio Moreno, durante el conversatorio, Proyectos de Infraestructura Portuaria Nacional, dentro del The Logistics World Summit & Expo 2026.
En este contexto, autoridades portuarias consideran la iniciativa como el proyecto más relevante del sector en décadas, con el potencial de reposicionar al país en las cadenas globales de suministro y atraer un mayor flujo de rutas comerciales.
El funcionario explicó que el plan está centrado en el desarrollo del Vaso 2 de la laguna de Cuyutlán, en donde se prevé crear una superficie de patios y terminales en cerca de 1,880 hectáreas e incorporar 14 posiciones de atraque.
La escala también busca ubicar al puerto como receptor de carga transpacífica en una perspectiva donde Asia mantendrá su peso en el comercio global.
Para inversionistas y operadores, el anuncio responde a un cuello de botella estructural, dada la capacidad insuficiente frente al crecimiento del nearshoring, que exige mayores inversiones en infraestructura y una expansión que atraiga los flujos comerciales.
Infraestructura define ventaja
El desarrollo se ha proyectado en dos fases, con metas hacia 2030 y 2033, que añadirán terminales con capacidad combinada suficiente para multiplicar el volumen actual de contenedores (hasta 12 millones).
A su vez, la expansión se alinea con una demanda creciente de servicios portuarios más eficientes.
El componente técnico incluye dragado hasta 21 metros de profundidad, permitiendo la llegada de buques de mayor tamaño, mientras reducirá costos unitarios y mejorará la competitividad frente a otros puertos de la región.
El proyecto también detonará oportunidades en sectores complementarios como transporte ferroviario, almacenamiento y parques industriales, ampliando el impacto más allá del recinto portuario.
En términos laborales, la proyección apunta a triplicar el empleo vinculado a la actividad, apuntalando la posición del puerto de Manzanillo como motor económico regional del Pacífico.
Competencia y ejecución
La expansión introduce nuevas presiones competitivas dentro del sistema portuario mexicano, especialmente en el Pacífico, donde otros recintos podrían acelerar inversiones para mantener participación en rutas hacia y desde el lejano Oriente y Asia.
Analistas coincidieron en el panel en que la ejecución será determinante.
Factores como retrasos, eventos climáticos o limitaciones en conectividad terrestre podrían afectar el ritmo y alcance del proyecto; no obstante, la integración entre infraestructura marítima y redes ferroviarias y carreteras también será fundamental para materializar los beneficios esperados.
De esta manera, el desarrollo de Manzanillo puede traducirse en uno de los detonantes estratégicos para la reactivación del nearshoring, si se concretan más flujos de inversión y comercio, con la ampliación de infraestructura y la creación de más competitividad.
Por Edna Herrera / Síguenos en Facebook, X y LinkedIn



