International Motors traza hoja de ruta tecnológica para optimización de flotas

El progreso tecnológico en motores y vehículos pesados no es una meta de un solo paso, sino una implementación gradual cimentada en tres pilares: eficiencia operativa, conectividad y reducción de emisiones, aseguró Sergio Sánchez, gerente de Atención a Cuentas Clave de International Motors.

Durante su intervención en el evento de sustentabilidad de la Asociación Nacional del Transporte Privado (ANTP), Sánchez enfatizó que la transición hacia esquemas sostenibles no es de "talla única", por lo que las empresas deben avanzar de manera progresiva según las necesidades específicas de su operación.

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Como ejemplo, el directivo destacó la visión de la compañía centrada en una integración 360° que combina motores de última generación, sistemas conectados y servicios de soporte técnico.

Esta sinergia busca maximizar la disponibilidad de las unidades y la rentabilidad de las flotas, facilitando una comunicación fluida entre el vehículo, el operador y el taller mediante el monitoreo de indicadores de desempeño en tiempo real.

En cuanto al impacto ambiental, señaló que el sector se concentra en el uso de las unidades en carretera, pues los procesos productivos apenas representan el 2% del consumo energético.

La evolución en motores diésel ha permitido reducir entre un 97% y 98% los contaminantes (NOx y material particulado) respecto a los niveles de 1990: mientras que, con el salto a Euro V, las emisiones de NOx bajaron un 61% y el material particulado un 78%, proyectando mayores avances con las normas que entrarán en vigor en 2025.

Sin embargo, Sánchez advirtió sobre un freno estructural, la antigüedad promedio del parque vehicular en México, que oscila entre 18 y 20 años, lo que limita la velocidad de renovación y el impacto real de estas tecnologías en la flota nacional.

Cambios tecnológicos

La adopción de nuevas normas ha exigido una reingeniería en la operación de las empresas, incluyendo el uso de Diésel de Ultra Bajo Azufre (UBA), sistemas de postratamiento, consumo de urea y nuevos esquemas de mantenimiento.

“No fue un cambio de un día para otro; implicó modificar prácticas y capacitar a técnicos y operadores”, puntualizó.

Para optimizar el consumo de combustible de forma inmediata, el directivo destacó los siguientes elementos:

 

- Parámetros electrónicos: Ajustes en límites de velocidad, control de ralentí y gestión de revoluciones (operando hoy entre 900 y 1,100 rpm, frente a las 1,500 rpm de antaño).

- Transmisiones automatizadas: Optimizan los cambios de marcha y reducen la variabilidad en la conducción.

- Sistemas periféricos: Monitoreo de presión de llantas, autoinflado y mejoras aerodinámicas.

- Climatización autónoma: Evitar el ralentí para el uso de aire acondicionado puede ahorrar entre 3 y 5 litros de diésel por hora, equivalente a unos $50,000 pesos anuales por unidad.

Electrificación y visión actual

Sobre la llegada de la electrificación, Sánchez reconoció su potencial para eliminar emisiones directas, pero fue claro al señalar los retos vigentes en infraestructura, gestión operativa y adaptación de rutas.

Por ello, recomendó enfocarse en la fiabilidad y eficiencia de las tecnologías actuales antes de dar el salto definitivo a nuevos esquemas energéticos.

La integración de estas soluciones ya permite mejoras de aproximadamente un 8% en el consumo de combustible, siempre que se adapten correctamente a la ruta, carga y configuración de cada empresa.

 

Por Daniel Zurita / Síguenos en Facebook, X y LinkedIn

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