Soluciones urbanas impulsadas por una juventud comprometida

En los últimos 15 años, la tasa mundial de fatalidades por siniestros viales disminuyó  21%, a pesar de que más de mil millones de vehículos se sumaron a las vías.

El avance demuestra que es posible cambiar la tendencia, pero el desafío sigue siendo enorme. En 2025, 1.16 millones de personas perdieron la vida y los siniestros viales se mantuvieron como la principal causa de muerte entre personas de 5 a 29 años. 

En México, 45 personas pierden la vida diariamente por siniestros de tránsito, que  representan la principal causa de fallecimiento entre personas de 5 a 14 años.

Las personas usuarias vulnerables de la vía representan el 77% de las fatalidades y el 81% de las lesiones graves. 

En el Día Internacional de la Juventud, estos datos nos llevan a una pregunta fundamental. ¿Qué estamos haciendo para proteger a las nuevas generaciones y qué papel les damos en la construcción de soluciones? 

Durante años, gran parte de los esfuerzos de prevención se han dirigido a informar a las personas jóvenes sobre los riesgos y las conductas que pueden protegerlas.

Ese trabajo es indispensable, pero necesitamos avanzar hacia un modelo que reconozca su capacidad para participar en la prevención e influir positivamente en sus comunidades. 

Esta visión ha ganado espacio en la agenda internacional.

En julio pasado, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una nueva Declaración de Progreso sobre Seguridad Vial, que reconoce el papel de las juventudes entre los actores que pueden contribuir a acelerar los avances en esta materia.

UNICEF también ha llamado a incorporar sus voces en el diseño y la implementación de las políticas de seguridad vial. 

Las juventudes no deben ser únicamente destinatarias de las estrategias de prevención. Sus experiencias, conocimientos y capacidad de influencia pueden contribuir a construir soluciones que respondan a las realidades que enfrentan. 

La educación entre pares ofrece una oportunidad para llevar esta idea a la práctica.

Las personas jóvenes comparten experiencias, contextos y formas de comunicación que favorecen la confianza y la identificación.

Con información y herramientas adecuadas, pueden transmitir conocimientos y promover decisiones más seguras entre personas de su generación. 

En Fundación Aleatica para la Seguridad Vial hemos comprobado el potencial de este enfoque.

En colaboración con YOURS (Youth for Road Safety), El Circuito Exterior Mexiquense y Liga Peatonal impulsamos “Seguro Es Cool”, en el que 16 jóvenes en Chimalhuacán, Estado de México, se formaron como facilitadores para promover el uso seguro de la motocicleta entre personas de su generación.

Hasta ahora, han impartido 50 talleres en preparatorias y universidades de la entidad, con cerca de 1,800 estudiantes beneficiados. 

La experiencia deja un aprendizaje importante. Cuando una persona joven adquiere conocimientos para protegerse y herramientas para compartirlos, ese aprendizaje puede llegar a sus compañeros, amigos, familias y comunidades. 

La comunicación también debe conectar con las juventudes. Con la campaña “No Te Hagas” buscamos abordar la seguridad vial a partir de códigos, situaciones y un lenguaje con los que pudieran identificarse.

El humor cotidiano permitió hablar de los principales riesgos asociados con el uso de la motocicleta de una forma distinta a los mensajes tradicionales de prevención. 

Ambas experiencias parten de una misma convicción. Para reducir las fatalidades y lesiones graves entre las nuevas generaciones necesitamos escucharlas, incorporar sus perspectivas y crear espacios para su participación.

Gobiernos, organizaciones, escuelas, universidades y empresas debemos proporcionarles información basada en 
evidencia y herramientas para actuar. 

El Día Internacional de la Juventud es una oportunidad para avanzar en esa dirección. Frente a un problema que cobra tantas vidas jóvenes, protegerlas también significa reconocer su capacidad para contribuir a transformar la realidad. 

Una persona joven informada puede tomar una decisión más segura y compartir ese conocimiento con otras. Darles herramientas para hacerlo puede convertir su capacidad de influencia en una fuerza para prevenir siniestros y salvar vidas.

 

Por Fernanda Espinosa Arcega /

Directora de Fundación Aleatica para la Seguridad Vial

 

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