Todo está listo para que este viernes el gobierno formalice un ajuste de alto nivel en la superestructura del sector marítimo-portuario, cuando el secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, oficialice el nombramiento del almirante Jesús Toledo Guzmán al frente de la nueva Subsecretaría de Asuntos Marítimos y Portuarios, una decisión que eleva el rango político del sistema y concentra la toma de decisiones sobre puertos, logística e infraestructura estratégica.
La ceremonia, programada alrededor de las 11:00 horas en la explanada de la Semar, será encabezada por el secretario de Marina, almirante Raymundo Morales Ángeles, y fue convocada para dar a conocer nombramientos de alto nivel; contará con la presencia de los principales representantes del sector privado y una gran cantidad de funcionarios y militares.
Más allá del protocolo, el mensaje es claro: el Estado busca cerrar filas en un sector que conecta comercio exterior, seguridad y desarrollo regional en varios litorales.
Cambio de escala
El nombramiento de Toledo Guzmán no es un relevo ordinario, porque por primera vez en la historia de México el sector marítimo-portuario contará con una autoridad de nivel subsecretaría.
El ajuste corrige una asimetría institucional pospuesta durante años: un sistema que mueve gran parte del comercio exterior operó sin una figura con suficiente jerarquía política para coordinar decisiones transversales.
El vacío se hizo más evidente en los últimos meses, cuando proyectos clave avanzaban en espera de múltiples decisiones ejecutivas que deberá tomar Toledo.
La nueva Subsecretaría de Asuntos Marítimos y Portuarios tendrá bajo su control las Administraciones del Sistema Portuario Nacional (Asiponas), el Grupo Aeroportuario Marina, el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y tareas relacionadas con el proyecto turístico de las Islas Marías.
Puerto y poder
El sector institucional, no obstante, seguirá operando bajo el modelo técnico-económico iniciado a finales de los años 80, con la Reforma Estructural de los Puertos que sentó las bases legales y operativas del actual modelo portuario, que en lo fundamental siguen siendo las mismas.
Aquella reforma abrió la puerta a la participación privada y a la modernización portuaria; ahora la nueva subsecretaría le dará una nueva coherencia política y capacidad ejecutiva a un sistema con una alta exigencia de decisiones estratégicas.
Para la industria marítima y portuaria, la creación de esta oficina implica un cambio en el centro de gravedad, con decisiones sobre inversión, operación y supervisión que ya no dependerán de áreas dispersas, sino de una estructura con mayor peso dentro del aparato federal.
El perfil
Jesús Toledo Guzmán llega al cargo con un perfil marcadamente operativo y, en años recientes, de nivel ejecutivo, como lo demuestra haber sido director de la Unidad de Capitanías y Asuntos Marítimos (UNICAPAM).
Originario de Ixtepec, Oaxaca, ingresó a la Heroica Escuela Naval en 1979, donde se formó como ingeniero en Ciencias Navales. Cuenta con maestría en Seguridad Nacional y maestría en Administración Naval con especialidad de Mando Naval, además de estudios en Alta Gerencia Militar realizados en el Centro de Estudios Superiores Navales.
Su trayectoria incluye mando directo sobre activos estratégicos. Fue comandante de la draga Bahía Magdalena (ADR 02) y de la patrulla oceánica Pedro Sainz de Baranda (PO 123), además de ocupar cargos de planeación y operación en la Fuerza Naval del Pacífico y en la Décima Zona Naval, con sede en Salina Cruz, Oaxaca.
Señal al mercado
Además de su experiencia operativa, Toledo Guzmán ha sido formador de cuadros especializados en protección marítima y portuaria, tanto en la Heroica Escuela Naval Militar como en el Centro de Estudios Superiores Navales y la Escuela Náutica Mercante “Fernando Siliceo y Torres”, en el puerto de Veracruz.
El mensaje hacia el sector busca mayor control y visibilidad, coordinación y velocidad en la ejecución de proyectos estratégicos.
Para operadores, inversionistas y autoridades portuarias, el movimiento sugiere una nueva etapa donde el sistema marítimo-portuario deja de ser solo infraestructura para consolidarse como un asunto de poder y negocios.


