En una sociedad democrática, es fundamental reconocer y respetar el derecho de las personas y organizaciones a expresar sus demandas e inquietudes. Sin embargo, también es necesario considerar el impacto que determinadas acciones pueden generar en millones de ciudadanos que diariamente dependen de la movilidad para trabajar, estudiar, acceder a servicios de salud y sostener el bienestar de sus familias.
México vive un momento de gran relevancia internacional, con la atención puesta en nuestro país como sede de importantes eventos y como destino de visitantes nacionales y extranjeros. En este contexto, la movilidad eficiente y el funcionamiento continuo de las cadenas de suministro son elementos indispensables para garantizar el abastecimiento de alimentos, medicamentos, combustibles e insumos esenciales para la población y la actividad económica.
Desde esta perspectiva, el diálogo y la construcción de acuerdos representan la mejor vía para atender las legítimas demandas de todos los sectores. Los bloqueos e interrupciones, aunque buscan visibilizar problemáticas, terminan afectando a terceros, limitando la movilidad de las personas, generando costos económicos y debilitando la competitividad de las regiones y del país.
Por ello, hacemos un llamado a la sociedad, a las autoridades y a los distintos sectores productivos para fortalecer los espacios de entendimiento, colaboración y concertación. La empatía debe ser compartida: comprender las demandas sociales, pero también reconocer las necesidades de millones de ciudadanos y empresas que dependen de una movilidad segura y eficiente.
México requiere soluciones construidas mediante el diálogo, no mediante la paralización. Solo así podremos conciliar los derechos de todos, preservar la movilidad, fortalecer nuestra competitividad y garantizar la continuidad de las cadenas de suministro que mantienen al país en movimiento.



