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El rezago en la liberación de permisos por parte de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) ha provocado una afectación severa para el sector gasolinero. Esto inhibe tanto la inversión como el crecimiento de la cadena de proveeduría de combustibles, advierte la Asociación Mexicana de Proveedores de Estaciones de Servicio (AMPES).

 

Pese a que la CRE ha mostrado un avance durante este 2022 en la liberación de permisos, el rezago es significativo. Tan sólo en el 2020 se otorgaron 120 autorizaciones y 400 se quedaron en espera.

 

Luego, en el 2021, el número de permisos se redujo a 106, detalló Andrés Gutiérrez, presidente de la AMPES.

 

Esto ha generado un “cuello de botella” que provoca que los permisionarios retrasen sus proyectos de apertura de centros de distribución de combustibles. Además de que los empresarios del sector no pueden concretar ampliaciones de su negocio por la lentitud en sus trámites que otorga la CRE.

 

En el país existen 280 marcas de expendios de gasolina, y no se debe dejar de lado que el “98% de estas estaciones tienen inversión nacional y al no liberar con prontitud los permisos de toda índole, frena el capital necesario para impulsar al sector, la generación de empleos directos e indirectos y alejan a nuevos inversionistas”.

 

Gutiérrez confío en que para este año las liberaciones de autorizaciones por parte de la CRE retomen un ritmo positivo.

 

Además, el presidente de la AMPES dio a conocer que hay cancelados 120 permisos de importación a gigantes del sector.

 

Estos, relacionados con la comercialización de petrolíferos -como gasolinas, diésel, turbosina y combustóleo- y de petróleo, gas natural y otros derivados.

 

“La CRE también revisó los contratos que tenía para la importación de las empresas globales, y declaró como caducos ciertos permisos en el mercado de hidrocarburos. En consecuencia, Pemex mantiene el control en la materia”, expuso. 

 

Edna Herrera