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El gobierno de Claudia Sheinbaum planea una ambiciosa expansión de puertos en México, incluyendo la posible ampliación del multiproyectado puerto de Cuyutlán en Manzanillo.

 

El ambicioso plan apunta hacia nuevos desarrollos y/o crecimiento de al menos 10 recintos estratégicos.

 

Sin embargo, la viabilidad de estos proyectos enfrenta múltiples retos, especialmente en términos de seguridad jurídica y transparencia operativa.

 

Perspectivas de inversión

 

En el horizonte del nuevo gobierno, Sheinbaum tiene la mira puesta en el arribo de buques de última generación, superando incluso las capacidades de los puertos de Panamá. Pero más allá de los calados, habrá que ver si es posible que los grandes inversores de terminales especializadas desean desembarcar en México.

 

La iniciativa, anunciada como parte del “Plan de Nación”, busca elevar la capacidad portuaria mexicana a niveles de alto impacto, con la aspiración de alcanzar los 100 millones de toneladas.

 

Sin embargo, tras el anuncio de estos planes, surge un debate decisivo: ¿están estos proyectos en sintonía con las condiciones requeridas para atraer inversiones a largo plazo?.

 

Piezas estratégicas

 

La seguridad jurídica es una pieza estratégica en el tablero de inversiones y es un factor determinante en la viabilidad de estos proyectos.

 

De hecho, los inversionistas nacionales e internacionales están observando con detenimiento si se garantizarán reglas claras y estables para operar en estos puertos, así como la certeza de que sus inversiones estarán protegidas a lo largo del tiempo de una concesión, si es que las hay.

 

Aunque se reconoce que puertos como Lázaro Cárdenas y Manzanillo cuentan ya con capacidades suficientes para el arribo de buques de grandes calados equiparables a Panamá o Los Ángeles, la preocupación radica en la interpretación y aplicación de las Reglas de Operación por parte de las autoridades portuarias procedentes de la Semar.

 

Reglas claras

 

Es esencial asegurar que estas reglas se implementen de manera transparente y coherente, evitando interpretaciones ambiguas que puedan obstaculizar la eficiencia y competitividad portuaria.

 

El objetivo declarado en los "100 Pasos para la Transformación" es claro: convertir a México en una potencia portuaria y logística, fortaleciendo la infraestructura de puertos, aduanas y su interconexión con la red ferroviaria.

 

Pero a ello se suma la preocupación por casos como el del corredor ferroviario de Medias Aguas-Puerto Coatzacoalcos, cuya reciente expropiación podría desincentivar la inversión privada para incrementar las redes.

 

Potencia logística

 

Aunque se busca convertir a México en una potencia logística, la necesidad de ofrecer certidumbre jurídica en la política económica se impone sobre la realidad del sector marítimo portuario, lo que plantea interrogantes sobre la demanda futura del comercio internacional y, a su vez, acerca de la estrategia portuaria del país.

 

En medio de todo ello, una eventual presidencia de Donald Trump, con su política proteccionista, también podría impactar sensiblemente en los flujos comerciales, frente a la estrategia portuaria de México.

 

En resumen, el camino hacia la expansión portuaria tiene tormentas y olas gigantes como desafíos y depende de garantizar un entorno propicio para la inversión y el crecimiento sostenible en el sector portuario.

 

Por Gabriel Rodríguez/ Opinión

 

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